Más de 60 grados en las cárceles andaluzas en plena ola de calor - NIUS

2022-07-22 21:19:10 By : Ms. Amanda Guo

Si ya de por sí es difícil hacer vida normal en mitad de una ola de calor como la que estamos sufriendo, con temperaturas superiores a los 40 grados, hay lugares como las cárceles de Andalucía en los que sobrevivir se vuelve insoportable. Por eso, la Asamblea de Familiares de Personas Presas de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, ha elaborado una queja formal ante Instituciones Penitenciarias donde reclaman "medidas para combatir las altas temperaturas" que soportan los reclusos.

🥵COMUNICADO | Reclamamos, junto a la Asamblea de Familiares de Personas Presas, medidas para combatir las altas temperaturas🌡️ en las prisiones de #Andalucía https://t.co/D5n6uEt9Th [+]👇 pic.twitter.com/SXohu2ca6Q

Los familiares de los reclusos denuncian varias situaciones. Señalan que en algunas prisiones solo disponen de ventiladores en las zonas comunes, como es el caso de la de Alcolea, en Córdoba. Y así sucede en los centros penitenciarios de toda Andalucía.

Conchi (así es su nombre ficticio) es la esposa de un recluso del Puerto de Santa María, Cádiz. Según indica a NIUS, "entrar en el vis a vis es como si fuera un horno o una sauna, parece que te has bañado cuando sales de allí". "Yo voy a Puerto III, que sí hay aire, pero no funciona. Lo que hay es flama. Ellos se echan cubos de agua antes de dormir y durante la noche porque es imposible. Mi marido se tumba en el suelo para dormir".

Mucho menos hay aparatos en las propias celdas. Por eso, piden que se arreglen los ventiladores que están averiados o que sean los propios familiares los que compren sistemas de refrigeración portátiles, como han hecho con otros aparatos como las televisiones mediante el sistema de "demandero". "Las prisiones del norte están acomodadas con calefacciones, pero aquí en Andalucía, que tenemos estas temperaturas, hay gente que se ha llegado a desmayar por golpes de calor". Nos lo cuenta otra familiar que por desgracia conoce varias cárceles españolas.

Desde la entidad denuncian que en algunos patios "no disponen de zonas de sombra", como es el caso del patio del módulo de aislamiento de Sevilla II o la de Morón de la Frontera. En la mayoría de cárceles andaluzas los patios son de hormigón y por eso piden que se modifiquen los horarios de acceso para que no coincidan con las horas de mayor exposición solar. "Ahora salen cuando a ellos les parece, pueden ser las tres de la tarde, en el covid se modificaron, son personas... pedimos que se haga lo mismo ahora". Nos lo cuenta "Flor", una de esas familiares. También prefiere permanecer en el anonimato. Está preocupada como cualquier madre por su hijo, que cumple condena precisamente en la cárcel de Sevilla II.

Flor cuenta los días para poder hablar con su hijo de nuevo por teléfono. Tiene ocho minutos exactos cada varios días. Sin embargo, asegura a NIUS que ahora se hace más complicado porque "a los dos minutos se ahoga y me cuelga". Las cabinas telefónicas que utilizan los presos son de cristal, y al cerrar la puerta para hablar mejor con su familiar, el sitio se vuelve otro infierno más.

"Otra madre fue el otro día a un vis a vis y le pidió al funcionario que midiese la temperatura de la celda donde está su hijo". Nos sigue contando Flor. El termómetro marcaba 62 grados. "Muchos nos dicen que es lo que toca porque para eso están cumpliendo condena, que se lo merecen, pero ante todo, son seres humanos". Por casos como este piden precisamente la compra de aparatos eléctricos de refrigeración. "Los ventiladores mueven el aire caliente y las criaturas están allí como pollos".

La APDHA subraya en el comunicado que Instituciones Penitenciarias debe velar por que tanto en las dependencias destinadas al alojamiento nocturno de las personas privadas de libertad, como aquellas en que se desarrolle la vida en común, deben estar acondicionadas de manera que la ventilación y temperatura se ajusten a las mínimas condiciones de habitabilidad. Una garantía que ponen aún más en duda precisamente cuando estamos viviendo la segunda ola de calor más larga e intensa de los últimos 50 años.